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lunes, 3 de marzo de 2008

Soledad da en el clavo, como siempre

"340 mujeres han sido asesinadas en los últimos 5 años en España por sus parejas ó ex parejas (hombres). 84.000 mujeres se encuentran sometidas en este momento a alguna medida de protección frente a la violencia de sus parejas. Existen 207.000 procedimientos judiciales abiertos por violencia de género. 4.000 hombres (el 6% de los reclusos) está en prisión por delitos relacionados por la violencia de género". Sin embargo ¿quiénes son mayoritariamente las que luchan y se movilizan contra la violencia de género? Las mujeres. "¿Qué más necesitan saber los hombres para plantearse que la violencia de género no es un problema del género femenino, sino, también y muy especialmente, del género masculino?"

Es la estupenda y acertada reflexión de Soledad Gallego-Díaz sobre violencia de género, que publicó este domingo el diario El País y que os recomiendo y transcribo a continuación. Soledad siempre pone el dedo en la llaga, de manera certera y siempre apoyándose en datos, algo que escasea hoy en día entre tanto periodista dispuesto a opinar y acusar sin pruebas ni datos.

"¿Qué les pasa a los hombres? SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ. El País. 02/03/2008
Es muy probable que, si en los últimos cinco años 340 hombres hubieran sido asesinados por sus compañeras o ex compañeras, existieran ya en España decenas de organizaciones femeninas dispuestas a combatir esa espantosa realidad. Centenares de mujeres estarían dispuestas a dedicar su tiempo y su esfuerzo voluntariamente para llegar a las potenciales agresoras y trabajar con ellas para intentar modificar sus conductas y sus valores. Miles de mujeres se interesarían por la educación que reciben sus hijas en las escuelas e institutos, y pelearían para introducir en los programas escolares pautas de conducta en pareja mucho menos violentas o posesivas. Muy posiblemente, decenas de miles de mujeres pensarían que algo estaba mal, radicalmente equivocado en la formación del carácter femenino. La realidad es que no han sido 340 mujeres las que han asesinado a sus compañeros o ex compañeros, sino 340 hombres los que han matado a sus compañeras o ex compañeras. La realidad es que "las mujeres" sufren (¡y de qué manera!) el problema, pero que son "los hombres" los que tienen el problema y los que deberían preguntarse qué está radicalmente mal, que puede estar radicalmente equivocado en la formación del carácter masculino como para producir en la pareja y en las relaciones amorosas un porcentaje tan elevado de conductas agresoras y asesinatos machistas.Lo asombroso es que no existan en este momento decenas de organizaciones integradas por hombres dispuestos a dedicar su tiempo y su esfuerzo para llegar a los potenciales agresores, decenas de miles de padres preocupados por la formación potencialmente machista (actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres) que transmiten a sus hijos o que reciben sus hijos en la escuela o en su entorno. Lo asombroso es que la mayoría de los hombres piense que el problema de las agresiones machistas no tiene nada que ver con ellos (ya que ellos mismos no son agresores), mientras que la mayoría de las mujeres creemos que tiene que ver con nosotras (pese a que no hayamos sido agredidas personalmente).La ventaja de la información es que esclarece la realidad. No estamos hablando de un problema puntual que afecta a un pequeñísimo número de hombres desquiciados o enfermos. En este momento hay en España 84.000 mujeres sometidas a alguna medida de protección frente a la violencia de sus parejas. Esa cifra quiere decir que hay varias decenas de miles más que sufren el mismo trato o están sometidas a la misma amenaza y que no lo han denunciado. En total están abiertos 207.000 procedimientos judiciales por violencia de género. El 6% de la población reclusa masculina (4.000 hombres) está detenida por delitos relacionados con la violencia contra las mujeres. ¿Qué más necesitan saber los hombres para plantearse que la violencia del género no es un problema del género femenino, sino, también y muy especialmente, del género masculino?Resulta curiosa la repugnancia que sienten los hombres ante cualquier generalización respecto a ellos mismos. Yo no soy un género, sino un individuo, contestan con precisión ante cualquier muestra de perplejidad por su falta de implicación en la lucha contra la violencia machista. No parece que exista el mismo rechazo a la hora de generalizar sobre las mujeres, ni por parte de ellos, ni de las propias mujeres, mucho más dispuestas a analizar el problema como colectivo que como consecuencia de actitudes individuales. La diferencia de planteamiento es tan curiosa que, cuando se habla del asesinato de mujeres a manos de sus parejas o ex parejas, muchos hombres parecen preguntarse inmediatamente: ¿qué les pasa a las mujeres?, cuando la pregunta más lógica sería: ¿qué les pasa a los hombres?La gran desesperanza que provocan las últimas cifras sobre violencia machista es que no se corresponden a una pauta de edad. De las cuatro mujeres asesinadas el pasado martes, tres eran menores de 50 años, al igual que sus agresores. No parece que la generación que se crió con la idea de que tenía el derecho a una total disponibilidad sobre la mujer, la generación que ahora tiene 60 años o más y que aprendió en su propia casa que el hombre le podía levantar impunemente la mano a la mujer, haya dado paso a otra en las que esas pautas de conducta hayan sido completamente desterradas. La mayoría de las 84.000 mujeres objeto hoy día de algún tipo de protección tienen menos de 50 años, al igual que los hombres que las amenazan. Son malas noticias para todos nosotros. Generalizando, para las mujeres, que padecemos la violencia, y para los hombres, que la practican"

jueves, 10 de enero de 2008

Inmensa Maruja Torres



Disfrutad de la columna publicada por Maruja Torres hoy en el diario El País, es buenísima. Gracias Maruja.

MARUJA TORRES

'Delirium'

MARUJA TORRES EL PAÍS, 10/01/2008

El gobernante del pequeño pero globalmente muy influyente Estado se desperezó en la cama y, al hacerlo, su mano tropezó con la piel tersa de su esposo.

Como en las películas, en aquel momento sonó el móvil.

-Sí, claro, te lo paso. Díselo tú mismo -dijo el esposo, alargándole el aparato a su marido, al tiempo que comentaba:

-Es el de Valencia, que no puede venir porque tiene que acompañar a su hermana a la clínica abortista. Ha decidido interrumpir el embarazo.

-Vale, vale, me parece bien -cortó el gobernante al otro, perentorio-. Llámame luego para contarme cómo os ha ido.

No pudo concentrarse en lo que le interesaba, porque otro de sus colaboradores le requería, esta vez desde Madrid. Habló directamente con él:

-De acuerdo, no importa. Si tienes que llevar a la familia al parque temático, lo primero es lo primero. ¡Uf!

Se relajó. Un rato más tarde el esposo pidió café. Su marido el gobernante se levantó, diligente, y al poco volvió con un par de expresos que olían a gloria.

-¿Y si nosotros tampoco fuéramos? -propuso el otro.

-Una cosa es que me hayan elegido democráticamente y otra, que no nos presentemos.

-Podemos verlo por la tele.

Empuñó el mando. La plaza de San Pedro ya se había llenado de fieles. El griterío que salía del aparato se confundía con el que entraba por la ventana. Un primer plano mostró el contenido de una pancarta: "Desde que podemos casarnos, estamos más calmados. Gracias, Papa". Y otra: "Celibato, caca".

-Son los españoles -comentó él-. Quién lo hubiera dicho, ¿quién hubiera dicho hace unos años que, para amarnos más los unos a los otros, bastaría con esto?

Y le palmeó el culillo al cónyuge.

lunes, 29 de octubre de 2007

Algunas miserias de los medios de comunicación

Llevo demasiado tiempo sin escribir, la verdad es que he estado de viaje (por trabajo) la semana pasada y eso me ha descuadrado bastante. Las cosas siguen igual de mal en el curro, hoy mismo mi jefe ha echado a una compañera, es la segunda persona que abandona el equipo desde septiembre (el primero por voluntad propia, no aguantaba más, y ésta porque mi jefe se ha cansado de ella). En fin que todo estos sigue siendo un despropósito, y el ambiente está cada vez más calentito.

Llevo ya varias semanas reflexionando sobre la posibilidad de comenzar a preparar una oposición. Trabajar en un medio de comunicación es muy interesante pero también quema mucho. Los egos están desatadados y hay gente dispuesta a todo con tal de darse a conocer. A medida que cumpes años rsulta más difícil encontrar un trabajo en condiciones, en este mundillo sólo entras en una empresa si concoces a alquien, de nada te vale enviar un currículum, nadie lo leerá si no viene acompañado de un padrino. A esto hay que unirle que los medios buscan cada vez más gente muy joven a la que puedan pagar un sueldo mísero, manipular a su antojo y explotar.

Este fin de semana, una amiga, también periodista, me decía que este mundillo se pone muy difícil para los que cumplen 40, y nosotras que ya nos acercamos, debemos intentar salir antes de cumplirlos. Los contratos suelen ser por temporadas, de septiembre a julio, y en muchos sitios te dspiden en verano para volverte a contratar en septriembre, puedes estar así muchos años (es el caso de mi amiga). En otros casos, el mío por ejemplo, el contrato es como autónoma, es decir tú te pagas el IVA, la seguridad social, y de momento no tienes derecho a paro (parece que las cosas van a cambiar). Y no estoy hablando de medios de comunicación de segunda ni de tercera, sino de medios muy importantes de este país.

Todo este cúmulo de cosas hacen que me plantee muy seriamente lo de opositar, más que nada para asegurarme un futuro más estable y cambiar un poco de aires. Reconozco que me da un poco de pereza, además estoy totalmente desentrenada, pero creo que puede ser una buena opción a medio o largo plazo. Lo que no tengo tan claro es si lograré imponerme la disciplina necesaria, trabajando es muy duro...

martes, 25 de septiembre de 2007

Soledad Gallego-Díaz

En momentos como estos, en los que apenas tengo ilusión por el trabajo y ya sólo el dinero me motiva, agradezco leer o incluso releer algunas de sus columnas de opinión. Soledad Gallego-Díaz es, a mi entender, una de las más brillantes periodistas con las que cuenta actualmente este país. Sus artículos nunca me dejan indiferente, trate el tema que trate: política pura y dura; temas culturales; relaciones internacionales; educación..., siempre logra engancharme. La razón es clara, sus escritos resumen la esencia del periodismo bien hecho: datos contrastados, explicación del contexto, excelente argumentación, y no por último menos importante, independencia y honestidad a la hora de abordar todos y cada uno de los temas. En estos tiempos en los que periodismo y espectáculo se confunden, y cualquiera se pone al frente de un programa o firma un artículo, es grato encontrarse con los textos de Soledad Gallego-Díaz.

Hace ya unos años tuve la oportunidad de ser alumna suya y aprender las herramientas básicas para escribir un buen editorial. Hoy que mi trabajo se limita al entretenimiento simplón y barato, añoro esas clases magistrales y recurro a sus artículos para no olvidarme de lo que significa hacer buen periodismo.