
Hace sólo unos días todo el país se estremecía con el accidente de avión de Spanair. Todos, sin excepción, nos solidarizamos con las familias de las víctimas, todos comprendimos su dolor. Todos entendimos que era esencial que se identificaran los cuerpos, que se pusiera nombre a los restos de cada uno de los fallecidos, que cada familia pudiera recibir a sus seres queridos, enterrarlos, y tener así un lugar donde poder ir a llorar su pérdida, dejar flores, rezar... etc.
Esta semana, el juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, impulsaba la mayor investigación judicial sobre desaparecidos de la Guerra Civil. El juez reclamaba al Gobierno, a la Iglesia y a varios ayuntamientos, datos sobre las fosas comunes donde se sospecha que puede haber enterradas, al menos, 90.000 personas asesinadas tras el golpe de estado del 17 de julio de 1936 y durante la dictadura franquista.
La derecha mediática y política de este país ha puesto el grito en el cielo acusando a Garzón de “remover la historia” y reabrir las heridas del pasado, algo que según Mariano Rajoy, “no conduce a nada”. Sin embargo, “olvidan” que muchas familias, 70 años después, siguen sin conocer el paradero de sus seres queridos. No tienen un lugar donde ir a llorarles, no pueden llevarles flores a ninguna tumba, porque sencillamente no saben dónde están.
Creo que estas familas se merecen también poder llorar a sus muertos. A pesar del tiempo transcurrido, sus heridas sólo podrán cerrarse cuando sus muertos descansen en paz.
miércoles, 3 de septiembre de 2008
Memoria histórica
lunes, 4 de febrero de 2008
Clases de latín
Hace ya muchos años, cuando estudiaba mi primer año en la universidad y ni siquiera yo era consciente de que me gustaban las mujeres, tuve una profesora de latín que me impactó. Era varios años mayor que yo, rubia, guapa y muy femenina. Al pasar los años comprendía que me había enamorado de ella, pero en aquel momento eso ni se me pasaba por la cabeza. Yo sólo intentaba agradarla, ser la mejor en clase, la más aplicada, la que más interés ponía en sus explicaciones. Yo era muy tímida, y tan solo pensar en acercarme a ella, preguntarle algo me turbaba. Recuerdo una ocasión en que se qcercó a explicarme algo y al inclinarse hacia mí pude ver su ropa interior. Qué cosa más tonta, ¿verdad? pero aquello me descolocó, el corazón se me aceleró y no logré articular palabra. Ese año conseguí ser de las mejores de la clase, saqué matrícula de honor en latín. esa fue toda mi recompensa.
Años después me la encontré de nuevo. Yo estaba cubriendo como periodista un acto político y ella asistía como simpatizante de ese partido. No pude resistirme y me acerqué a saludarla. Supongo que ella ni se acordaba de mí, pero fue muy cordial y educada, hablamos poco, pero fue un encuentro interesante. Nunca más he vuelto a saber de ella.
miércoles, 7 de noviembre de 2007
Aquel viaje
Hace ya muchos años, antes incluso de que yo fuera plenamente consciente de mi homosexualidad hice un viaje en tren que sigo recordando muy a menudo. Fue un trayecto Madrid-París en un talgo, creo recordar, y en coche cama. El compartimento era de cuatro y viajábamos en las literas inferiores una madre y su hijo ó hija, no recuerdo, muy pequeño/a. En las literas superiores íbamos yo y una chica francesa. No me acuerdo de su cara, sólo se que era morena y puede que un poco mayor que yo. Por aquel entonces yo tendría veintipocos. Enseguida hubo una estupenda conexión entre las dos, estuvimos hablando gran parte de la noche, y sí recuerdo que me sentía muy cómoda. Una vez que llegamos a París (yo vivía allí temporalmente) ella me dio su teléfono (no recuerdo si yo le di el mío o no, supongo que sí), quedamos en llamarnos y vernos de nuevo. Unos días después, no muchos ya que yo no lograba quitármela de la cabeza la llamé. No logré encontrarla en casa y dejé un mensaje en el contestador diciéndole quién era y recordándole mi teléfono. Nunca me devolvió la llamada. Aún ahora, tantos años después imagino qué hubiera sido de mi vida si ella me hubiera llamado, si entre las dos hubiera pasado algo... Son preguntas sin respuesta lo sé.










