Esta mañana poniendo en orden mis libros me he tropezado con la novela de Fannie Flagg, "Tomates verdes fritos", novela en la que se basa la exitosa película del mismo título, protagonizada por Mary-Louise Parker, Kathy Bates, Jessica Tandy y Mary Stuart Masterson. Tanto la novela como la película ocupan un lugar preferente en mi biblioteca. Primero descubrí la película, que me atrapó desde el primer momento, no recuerdo la cantidad de veces que fui a verla al cine. Muchos la han criticado por su tibieza a la hora de tratar la preciosa historia de amor entre Idgie y Ruth (Mary Stuart Masterson y Mary Louise Parker). Sin embargo he de reconocer que me encantó esa sutileza con la que se trata el tema, nada se explicita, pero todo está tan claro, es tan evidente para quién sepa ver un poco más allá...
Defiendo sin matices la visibilidad del amor entre mujeres en las películas y series de televisión, pero también me gusta de vez en cuando ver películas en las que se permite al espectador pensar, soñar, jugar con su imaginación... Puede que la fecha, 1991, contribuyera a que el tema fuera tratado tan de refilón, sobretodo si pensamos que en la novela de Fanni Flagg se habla sin tapujos de la relación de pareja entre Idgie y Ruth. Ahora, 16 años años después, sería interesante descubrir una nueva adaptación de la novela, puede que esta vez más explícita.
domingo, 7 de octubre de 2007
Tomates verdes fritos
jueves, 4 de octubre de 2007
Trabajo, trabajo, siempre trabajo
Llevo muchos días sin escribir, el motivo es que sólo un tema ocupa mi mente día y noche: trabajo. Duermo mal, estoy todo el día en tensión, nerviosa..., un desastre. Podría ser algo personal, pero cuando en un equipo , todos menos una persona, estamos igual, es que algo pasa. Y lo que sucede es que tenemos un jefe paranoico, prepotente, violento, autoritario, en definitiva un maltratador en potencia, sólo le falta llegar a las manos con nosotros. Cada día es un infierno, desde primera hora de la mañana (y cuando digo primera es primera, porque madrugamos bastante más que la media) llueven los gritos, las malas palabras, el desprecio, el desdén, las amenazas... Y por nuestra parte la sumisón, el bajar la cabeza, el tragar con todo, el no discutir, ni cuestionar, ni siquiera proponer alguna idea, ya que sólo las que a él le gustan son válidas. Esta situación día tras día te va minando, agotando y sobretodo anula cualquier ilusión por un trabajo, que aunque parezca mentira, tiene entre sus objetivos entretener y dvertir. ¡Menuda ironía!
Me indigna la indiferencia de los responsables máximos de la empresa, el mirar para otro lado, el consentirle a él todos sus caprichos (incluidos los cambios constantes de personal sin motivo fundado) mientras que todo el mundo en la casa sabe lo qué está pasando.
Me indigna también su cinismo, una cara amable, divertida e incluso en ocasiones encantadora de cara a la galería (y nunca mejor dicho porque estamos hablando de un personaje conocido) y el monstruo que cada día paga con nosotros sus miedos, inseguridades, traumas y carencias, que son muchas por cierto.
Algunos se preguntan, ¿por que aguantáis? Porque hay que pagar facturas, comer, vestirse, en definitiva sobrevivir, ¿no son motivos suficientes?, y porque además somos conscientes del privilegio de trabajar en una empresa importante y duele pensar que por un impresentable de esta calaña perdamos esta oportunidad tal y como están las cosas.
martes, 25 de septiembre de 2007
Soledad Gallego-Díaz
En momentos como estos, en los que apenas tengo ilusión por el trabajo y ya sólo el dinero me motiva, agradezco leer o incluso releer algunas de sus columnas de opinión. Soledad Gallego-Díaz es, a mi entender, una de las más brillantes periodistas con las que cuenta actualmente este país. Sus artículos nunca me dejan indiferente, trate el tema que trate: política pura y dura; temas culturales; relaciones internacionales; educación..., siempre logra engancharme. La razón es clara, sus escritos resumen la esencia del periodismo bien hecho: datos contrastados, explicación del contexto, excelente argumentación, y no por último menos importante, independencia y honestidad a la hora de abordar todos y cada uno de los temas. En estos tiempos en los que periodismo y espectáculo se confunden, y cualquiera se pone al frente de un programa o firma un artículo, es grato encontrarse con los textos de Soledad Gallego-Díaz.
Hace ya unos años tuve la oportunidad de ser alumna suya y aprender las herramientas básicas para escribir un buen editorial. Hoy que mi trabajo se limita al entretenimiento simplón y barato, añoro esas clases magistrales y recurro a sus artículos para no olvidarme de lo que significa hacer buen periodismo.
jueves, 20 de septiembre de 2007
Ute Lemper
Me he comprado un disco duro nuevo para el ordenador, pretendo volcar todos los cd's que tengo ahora guardados en cajas. Me resulta mucho más práctico tener la música en mp3, te la puedes llevar a cualquier sitio. Revolviendo me he encontrado con un CD de canciones de Ute Lemper, una cantante, bailarina, y actriz alemana excepcional, a la que tuve la oportunida de ver actuar dos veces en directo hace unos años aquí en Madrid.
No recuerdo muy bien cómo la descubrí, pero se que fue ya hace muchos años. Me enganchó su potente voz, su versatilidad, y sobretodo su impresionante presencia sobre el escenario. Ute Lemper canta en alemán, francés e inglés con igual desenvoltura. Son conocidas sus versiones de los temas de Marlene Dietrich y Edith Piaf. Además ha colaborado con multitud de cantantes y compositores. Sigue resultando complicado conseguir sus discos, pero a lo alrgo de los años he conseguido algunos de ellos que estos días recupero y disfruto de nuevo.
En los dos conciertos de Madrid me sorprendió la gran cantidad de lesbianas que había (o que aparentemente lo eran, ya, ya se que las apariencias engañan...) . No se por qué, ni si a todo el mundo le pasa como a mi, pero me doy cuenta de que en multitud de ocasiones he descubierto por casualidad a cantantes (mujeres) que o bien son iconos de la cultura lésbica (creo que Ute lo es) o que ellas mismas son lesbianas. Puede que sea sólo casual, pero a veces pienso que hay algo que incoscientemente me empuja a escuchar a artistas lesbianas. No es algo consciente, pero es así.
Un vídeo espectacular de Ute Lemper intepretando "Je ne t'aime pas" (No te quiero).
martes, 11 de septiembre de 2007
Mala temporada
Sospecho que mi relación está haciendo aguas. Desde hace algunas semanas las cosas no están bien, puede que se trate de una crisi más derivada de casi 9 años de relación, pero me preocupa. Discutimos por cualquier cosa, no noto la ilución de antaño por parte de ninguna de las dos, y en estas semanas apenas nos hemos tocado.
Quedarme sola me asusta, son ya muchos años juntas, y me cuesta imaginar mi vida sin ella, sin contarle mis cosas, si consultarle mis dudas, sin confesarle mis miserias, sin preocuparme por ella, sin cuidarla, sin saber si está bien o mal, si ha tenido buen día. Me aterra dejar de saber de su vida, si le va bien. No quiero que deje de llamarme, de quereme, de mimarme, de cuidarme.
Sin embargo, algo en el fondo me dice que necesitamos dejarlo, que la relación lleva estancada desde hace demasiado tiempo, de que a pesar de que nos queremos mucho, las cosas ya no son como antes.
Una parte de mi quiere libertad, quiere cambiar de vida, pero otra parte tiene miedo a la soledad, a no saber vivir sola de nuevo. Tras 9 años de relación mi vida se ha centrado en ella y mi círculo de amistades se ha reducido considerablemente. Además, soy consciente de mi dificulta para hacer amigos, soy tímida y reservada, y todo eso no ayuda.
En fin, ¡qué difícil! reconozco que no soy valiente.
domingo, 9 de septiembre de 2007
Hospital Central
Esperaba con ansia el comienzo de la nueva temporada de Hospital Central. Después del anuncio de que Carolina Cerezuela sería la nueva amante de Maca, mis expectativas eran elevadas. seguramente por ese motivo este primer capítulo me ha decepcionado. Siempre he sido más de Maca que de Esther, así que aunque soy defensora acérrima de la pareja, esperba con curiosidad este escarceo de Maca con la guapísima Vero. El resultado: no hay química entre ellas, sus besos, su coqueteo no es real, no me dice nada, no transmiten nada, se nota forzado. Reconozco que soy una romántica, y la historia de amor de maca y esther me llegó, este lío entre Maca y Vero, no es más que un lío sexual, sin sentimientos, o al menos esa sensación me ha dado, así que no me gusta nada. Confío en que se quede en sólo eso, un lío, un error de Maca, y que las aguas vuelvan a su cauce. A pesar de todo sigo fiel a una serie, que nos ha permitido a las lesbianas españolas a mostrarnos, una serie que ha dado visibilidad al amor entre mujeres, que ha normalizado nuestra situación, sacándonos del armario con una historia más o menos realista.
He encontrado en youtube un video interesante sobre este trío (o más bien cuarteto)
lunes, 3 de septiembre de 2007
Jefes
Bueno, quién más, quién menos ha tenido problemas con sus jefes. Yo misma he tenido jefes de todo tipo y condición con los que me he llevado muy bien, bien, regular o fatal. Sin embargo, tengo la sensación de que la situación que estoy viviendo ahora es de las peores. Mi jefe tiene mi edad, y es un tipo arrogante, presuntuoso, prepotente, faltón... Su forma de trabajar es el ordeno y mando, sin ningún tipo de respeto por sus subordinados. Es una persona intelectualmente limitada, pero que se cree el más listo de todos, el que más sabe, y por supuesto siempre tiene la razón. Nos trata con desprecio y las broncas y los gritos son el pan nuestro de cada día. Si a todo esto le unimos que es un personaje público medianamente conocido, ya no os digo más. Algunos se creen que por salir en los medios (aunque sea haciendo el imbécil) son superiores al resto y merecen un trato especial. Así es él, únicamente preocupado por su aspecto físico y por a quién se va a tirar mañana. Una pena. Mi día a día es una lucha entre lo que pienso de él y el cinismo y el disimulo. Intento hacer mi trabajo lo mejor posible, no entrar en discusiones con él y poner siempre buena cara, aunque me repugne lo que esté diciendo. A pesar de todo hay días, como hoy, en que no aguanto más. A lo único que me agarro es a mi sueldo... No obstante, tengo la sensación de estar perdiendo el tiempo, de no estar aprovechando mi capacidad, mis conocimientos. Este trabajo es intelectulamente tan poco estimulante que temo quedarme estancada en la estupidez y la tontería de mi jefe.
En fin, que necesitaba desahogarme. Ahora estoy algo mejor.










